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domingo, 19 de mayo de 2013

Jengibre confitado a la vainilla


En mi última entrada os aconsejaba acompañar un blondie con el sirope resultante del confite de jengibre a la vainilla. Bueno, pues aquí la receta de este confite, para que podáis disfrutar de ese sirope resultante, que es todo un lujo.

Para confitar la fruta se ha de sumergir en almíbar, de tal manera que ésta pierda su humedad interior y se sature de azúcar para que así sea más fácil de conservar. De esta manera, se evita el crecimiento de microbios que la pudren, por lo que pueden mantenerse varios años en buen estado sin necesidad de medidas de preservación adicionales. Dependiendo del tamaño y el tipo de fruta, el proceso de confitado puede suponer varios días. Pueden confitarse piezas enteras, trozos de fruta o tiras de piel.

Para hacer esta receta, me he inspirado en la de Trotamundos, en Food and Cook. Os aconsejo que echéis un ojo también a su receta, muy interesante por la mezcla de especias que agrega al sirope del confite.

Me dicen en casa que si esta foto se ve mal... ¡No, son los granitos de la vainilla!

Ingredientes
100 g de jengibre
150 g de azúcar
300 g de agua
1/3 de rama de vainilla
un chorrito de zumo de limón
una cucharadita colmada de azúcar glace
una cucharadita colmada de maizena

Se pela el jengibre y corta en trozos del tamaño que se quiera (pueden ser tiras, daditos, rodajas, ...). Se lavan y ponen a remojo, durante una hora, en una cacerola. Pasado ese tiempo, se cambia el agua y se hierve el jengibre durante 4 minutos. Se cuela y enfría con agua y se vuelve a poner a remojo durante otra hora. Pasado este tiempo, al igual que hiciéramos antes, se cambia el agua del jengibre, que se vuelve a hervir durante 4 minutos y se enfría bajo el grifo. Volviéndolo a dejar en remojo durante una hora.

En una cacerola se pone a hervir 300 g de agua, con 150 g de azúcar, un chorrito de zumo de limón y 1/3 de vaina de vainilla (abierta previamente para facilitar que los granitos de su interior salgan con facilidad). Cuando todo el azúcar se haya fundido, se añaden los trocitos de jengibre y se dejan hirviendo a fuego lento durante 30 minutos. Se apaga el fuego y se deja enfriar el confite. Cuando esté templado, se introduce en un recipiente y tapado se deja reposar 12 horas.


Con ayuda de un tenedor se sacan los trozos de jengibre del recipiente y se secan sobre un papel de cocina. Necesitaremos cambiar este papel 2 o 3 veces, pues el jengibre estará soltando mucha humedad.

En un plato se pone una cucharadita de azúcar glace y otra de maizena. Se introducen los trozos de jengibre en la mezcla y se rebozan hasta que estén totalmente cubiertos y ya no sean pegajosos. ¿Sencillo verdad?

El sirope en el que se han dejado reposar los trozos de jengibre toda la noche para mí es lo más valioso. Se puede utilizar así para mojar cualquier bizcocho, o se le puede añadir azúcar glace en frío y glasear bollos, o utilizar con nata en el mantecado de un helado. También se puede seguir cociendo y hacer caramelos. ¿Os animáis a probar alguna de estas variantes?


¡Feliz domingo!

viernes, 10 de mayo de 2013

Blondie con puré frío de fresas y macadamia al caramelo de jengibre y vainilla



Los blondies, al contrario de lo que se suele pensar, no son brownies de chocolate blanco. Un blondie es un bizcocho cuyo sabor principal, y que también le da un color marrón claro característico, es el azúcar moreno. Al igual que los brownies, los blondies se pueden acompañar de pepitas de chocolate o nueces y se suelen servir con caramelo por encima.


Ingredientes
100g de azúcar moreno
110g de harina de arroz
60g de mantequilla en pomada
50g de leche
1 huevo batido
1/3 rama de vainilla
una pizca de sal
una cucharadita de bicarbonato sódico
fresas congeladas en puré
nueces de macadamia trituradas
caramelo de jengibre y vainilla


En un cazo, se lleva a ebullición la leche y se deja hervir a fuego lento durante cinco minutos con la rama de vainilla. Se vacían los granos del centro de la rama de vainilla en la leche y se retira la rama. Se añade el azúcar y se continúa hirviendo, removiendo constantemente, hasta que éste se haya disuelto por completo. Se deja templar.

La mantequilla en pomada y el huevo batido con sal, se mezclan con la leche templada. A continuación, se incorpora la harina tamizada.

Se introduce la masa en un molde cubierto con papel vegetal y se hornea, durante 30 minutos, a 170º.

Se acompaña de puré de fresas congeladas y nueces de macadamia trituradas con mortero. Por encima, se vierte el caramelo resultante del confite de jengibre a la vainilla.

jueves, 6 de diciembre de 2012

Chocolate ginger cookies


Ya estamos metidos de lleno en el Adviento. Algunos llevaréis celebrándolo desde el primer domingo de Adviento, otros desde el 1 de diciembre y los más rezagados ya no podéis retrasarlo más. Con el puente de la Inmaculada y la Constitución, todas las casas se llenarán de luces y Belenes.

Y además de la decoración, comenzaremos a comprar dulces navideños. A mí me encantan los polvorones y el turrón pero, ¿y si aprovechamos estos días para hacer nuestros propios dulces?

Para abrir la temporada en el blog, propongo unas galletas que huelen a Navidad. Espero que os gusten.


Ingredientes
150 g de harina blanca
50 g de miel
30 g de mantequilla en pomada
1 huevo
1 cucharadita rasa de canela molida
1 cucharadita rasa de jengibre molido
1 cucharadita rasa de bicarbonato
1 pizca de sal
trozos de Trader Joe's dark chocolate covered ginger


En un cuenco se mezclan la mantequilla y la miel. Cuando estén totalmente integradas, se añade el huevo batido.

En otro recipiente, se mezclan la harina, la canela, el jengibre, el bicarbonato y la sal. Poco a poco se vierte la mezcla líquida sobre esta última y se remueve hasta obtener una bola de masa.

Con un rodillo se extiende la masa y se esparcen trocitos del jengibre cubierto con chocolate negro y se vuelve a pasar el rodillo para que éstos se incrusten en la masa.

Con un cortapastas se da forma a las galletas que se colocan en la bandeja de horno.

Las galletas se hornean en la parte alta del horno, a 180º, durante 10 minutos.


¡Feliz Adviento!

martes, 3 de enero de 2012

Lebkuchen

Compré una mezcla de especias para hacer Lebkuchen en Suiza y he ido retrasando el momento de ponerme a preparar la masa... ¡ya casi se me pasa la Navidad! Menos mal que aquí hasta el día 6 de enero no termina, y llego por los pelos :-S El preparado tiene canela, anís, cilantro, clavo y nuez moscada (¡de esto sólo puede salir algo riquísimo!).

La Lebkuchen es típica del centro de Europa. En Alemania, la más conocida es las de Nürnberg, que fué registradas oficialmente en 1927 por los panaderos alemanes y la receta de esta galleta está protegida por las leyes de alimentos alemanas. En Aquigristán (Aachen) se llama Printen y su receta tiene origen en Bélgica, que está a penas a 20 minutos de esta ciudad. Por cierto, Aachen es una ciudad como de cuento de Bella Durmiente, merece la pena visitarla. Su catedral es considerada la más antigua del norte de Europa y fue mandada construir por Carlomagno. En ella se coronaban los emperadores del Sacro Imperio Romano Germánico, que se consideraban sucesores de Karl der Große.


La receta que he seguido es sencilla. Lo único que la ha alargado un poco más ha sido que he escarchado yo misma la fruta, ¡¡pero ahora estoy súper contenta de haberlo hecho!!


Se baten 3 huevos con 200 g de azúcar hasta que la mezcla blanquee. Se añade la corteza de un limón, 250 g de miel (como siempre racaneo con el dulce y he puesto sólo 125 g), 40 g de Orangeat y 40 g de Zitroneat (yo he puesto sólo naranja), 80 g de chocolate rallado (lo he puesto negro, para los intolerantes a la lactosa), 60 g de avellanas molidas y 10 g de especias. Se remueve todo y se añade 500 g de harina y un paquete de levadura química. Para que las galletas queden mejor, la masa debe reposar en la nevera. Se reparte la masa en una placa de horno cubierta con papel y se hornea durante unos 25 minutos a 200º.


La Lebkuchen se puede recubrir con chocolate, se puede glasear, o no cubrir. Yo la he cubierto con glaseado de limón hecho con 10 g de clara de huevo, 30 g de azúcar glace y un chorrito de zumo de limón. ¡¡Está de muerte!!

Se deja secar el glaseado y se corta en trocitos o se les da forma de galleta.


¡Feliz día!