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jueves, 27 de diciembre de 2012
Bizcocho de capuchino
Después de varios días haciendo panettones varios, vuelvo con otra receta riquísima que he estado haciendo estos días.
Este bizcocho está basado en el típico bizcocho de nata, o bica gallega, pero al que he querido añadir un toque diferente. ¿Os animáis?
Ingredientes para el bizcocho
200 g de harina
150 g de clara de huevo
150 g de nata
100 g de azúcar
una cucharadita de bicarbonato
una pizca de sal
Ingredientes para el relleno
50 g de nata
25 g de harina
25 g de azúcar
una punta de cuchillo de café molido
Ingredientes para la cobertura
2 cucharaditas de azúcar
1 cucharadita de leche en polvo
media punta de cuchillo de café molido
Se sube a punto de nieve la nata (los 200 g totales) y se reserva en la nevera.
Se suben a punto de nieve las claras con el bicarbonato y la sal. Se añade poco a poco el azúcar, mientras se continúa batiendo.
Se incorpora la nata (solo 150 g, el resto lo utilizaremos para el relleno) y, por último, la harina tamizada. Se remueve hasta que la masa del bizcocho quede homogénea.
Se rellena un molde (yo he utilizado uno rectangular de 24 cm de largo) con la mitad de la masa del bizcocho. A continuación, se extiende una capital del relleno (no es más que mezclar los ingredientes, y remover). Completamos con la otra mitad de la masa del bizcocho.
Con un tenedor, hacemos surcos en la parte superior del bizcocho y espolvoreamos con la cobertura.
Horneamos en la parte baja, durante 40 minutos, a 180º.
¡Feliz día!
martes, 31 de enero de 2012
Scones de arándanos
Para hoy una receta rápida. No pensaba publicar una entrada y, además, es casi repetida, pero me ha quedado tan rica la cena, que ¡¡quería compartirla!!
Por la tarde me he encaprichado con cenar scones. Y dicho y hecho.
He seguido la receta de scones que ya hice y me ha vuelto a resultar estupenda. Esta vez, además, he añadido una pizca de sal (creo que sin ella falta algo) y 20 g de arándanos deshidratados.
Se extiende la masa, quedando con un grosor de unos 2 cm. Esta vez los he recortado en circunferencias algo más grandes, con un diámetro de unos 6 cm y, por lo tanto, los he tenido que dejar 15 minutos en el horno, para que no salgan crudos, a 170º.
Rellenos de nata estaban para chuparse los dedos.
¡Feliz semana!
Por la tarde me he encaprichado con cenar scones. Y dicho y hecho.
He seguido la receta de scones que ya hice y me ha vuelto a resultar estupenda. Esta vez, además, he añadido una pizca de sal (creo que sin ella falta algo) y 20 g de arándanos deshidratados.
Se extiende la masa, quedando con un grosor de unos 2 cm. Esta vez los he recortado en circunferencias algo más grandes, con un diámetro de unos 6 cm y, por lo tanto, los he tenido que dejar 15 minutos en el horno, para que no salgan crudos, a 170º.
Rellenos de nata estaban para chuparse los dedos.
¡Feliz semana!
domingo, 29 de enero de 2012
Corazón de naranja
¡¡Llevo un mes con el blog y parece que todavía continúo publicando!! No pensé que fuese a sacar tiempo...
Ya se acerca la fecha límite para participar en el "sorteo San Valentín" que organiza Leny de Cocina de muerte lenta. Para dar uso a mi molde-corazón he hecho una receta riquísima, sanísima y facilísima (es la versión cocinera de buena, bonita y barata...).
He estado dudando si escribir sobre San Valentín o sobre el Día de los Enamorados. Por lo que he leído, el San Valentín conmemorado el 14 de febrero podría ser uno de entre varios mártires y no está claro cuál de ellos es. Así que me ha parecido más interesante escribir sobre el origen de la celebración de este día. En los países nórdicos es durante estas fechas cuando se emparejan y aparean los pájaros, de ahí que este periodo se vea como un símbolo de amor y de creación. Algunos creen que es una fiesta cristianizada del paganismo, ya que en la antigua Roma se realizaba la adoración al dios del amor, cuyo nombre griego era Eros y a quien los romanos llamaban Cupido. En esta celebración se pedían los favores del dios a través de regalos u ofrendas para conseguir así encontrar al enamorado ideal.
Y ahora la receta... En un recipiente se mezclan 125 g de azúcar con 4 yemas de huevo y se remueven hasta que la mezcla blanquee. Después se añade la cáscara rallada de una naranja grande (o dos pequeñitas).
Por otro lado se suben a punto de nieve las 4 claras, con una pizca de sal y una punta de cuchillo de levadura química. En un tercer recipiente, se mezclan 120 g de almendras molidas y 50 g de harina.
A la mezcla de las yemas, se le van añadiendo las claras y las almendras en cucharadas alternantes, removiendo delicadamente con una espátula.
Se hornea durante 25 minutos a 180º.
Después de desmoldarla, se pinta con sirope de naranja (hecho con zumo de una naranja y dos cucharadas de azúcar). Para la decoración he utilizado nata montada en casa y rodajitas de naranja.
Todavía es pronto, pero... ¡Feliz San Valentín!
Ya se acerca la fecha límite para participar en el "sorteo San Valentín" que organiza Leny de Cocina de muerte lenta. Para dar uso a mi molde-corazón he hecho una receta riquísima, sanísima y facilísima (es la versión cocinera de buena, bonita y barata...).
He estado dudando si escribir sobre San Valentín o sobre el Día de los Enamorados. Por lo que he leído, el San Valentín conmemorado el 14 de febrero podría ser uno de entre varios mártires y no está claro cuál de ellos es. Así que me ha parecido más interesante escribir sobre el origen de la celebración de este día. En los países nórdicos es durante estas fechas cuando se emparejan y aparean los pájaros, de ahí que este periodo se vea como un símbolo de amor y de creación. Algunos creen que es una fiesta cristianizada del paganismo, ya que en la antigua Roma se realizaba la adoración al dios del amor, cuyo nombre griego era Eros y a quien los romanos llamaban Cupido. En esta celebración se pedían los favores del dios a través de regalos u ofrendas para conseguir así encontrar al enamorado ideal.
Y ahora la receta... En un recipiente se mezclan 125 g de azúcar con 4 yemas de huevo y se remueven hasta que la mezcla blanquee. Después se añade la cáscara rallada de una naranja grande (o dos pequeñitas).
Por otro lado se suben a punto de nieve las 4 claras, con una pizca de sal y una punta de cuchillo de levadura química. En un tercer recipiente, se mezclan 120 g de almendras molidas y 50 g de harina.
A la mezcla de las yemas, se le van añadiendo las claras y las almendras en cucharadas alternantes, removiendo delicadamente con una espátula.
Se hornea durante 25 minutos a 180º.
Después de desmoldarla, se pinta con sirope de naranja (hecho con zumo de una naranja y dos cucharadas de azúcar). Para la decoración he utilizado nata montada en casa y rodajitas de naranja.
Todavía es pronto, pero... ¡Feliz San Valentín!
lunes, 9 de enero de 2012
Macarons de capuchino
El macaron apareció en la Edad Media. En el Renacimineto, el macaron pasó desde Italia a Francia. En la década de 1830 los macarons ya se servían de dos en dos con un relleno de mermeladas, licores y especias. El macaron popular en la actualidad es el macaron Gerbert, creado en los años 1880 en el barrio parisino de Beleville. A continuación, se dio a conocer al público gracias al salón de té Pons del Barrio Latino de París y a la casa Ladurée, que a partir de mediados del siglo XX les dio un tono pastel u otro para diferenciarlos en función de su sabor. El macaron tal y como se conoce en la actualidad fue inventado por la casa Ladurée. Antes, el macaron también se conocía bajo el nombre de mazapán.
Cada vez que veo una receta de macarons me quedo maravillada de cómo alguien puede conseguir hacer unas galletitas tan delicadas... pero los Reyes me han traído un libro de macarons y me he tenido que lanzar a hacerlos.
He cambiado un poco la receta base, para conseguir la consistencia adecuada. Para 18 macarons (36 galletitas) he utilizado 60 g de claras a punto de nieve con una pizquita de sal, 100 g de azúcar glace y 70 g de almendras molidas. Para darles un color tostado he utilizado colorante en pasta color marfil (ivory).
Para rellenarlos he hecho un sirope de café (últimamente me he aficionado mucho a este sirope y eso que no soy nada cafetera) y nata montada sin azúcar (¡bastante azúcar lleva ya la masa!). Por encima un poco de polvitos de chocolate.
Todavía no he conseguido hacerlos muy regulares, pero por lo menos los he podido terminar de montar y han quedado ricos. Otro día hago otra prueba con algún relleno más tradicional tipo crema pastelera.
Y ya sí que sí, se terminaron las vacaciones...
¡Feliz vuelta al trabajo!
Cada vez que veo una receta de macarons me quedo maravillada de cómo alguien puede conseguir hacer unas galletitas tan delicadas... pero los Reyes me han traído un libro de macarons y me he tenido que lanzar a hacerlos.
He cambiado un poco la receta base, para conseguir la consistencia adecuada. Para 18 macarons (36 galletitas) he utilizado 60 g de claras a punto de nieve con una pizquita de sal, 100 g de azúcar glace y 70 g de almendras molidas. Para darles un color tostado he utilizado colorante en pasta color marfil (ivory).
Para rellenarlos he hecho un sirope de café (últimamente me he aficionado mucho a este sirope y eso que no soy nada cafetera) y nata montada sin azúcar (¡bastante azúcar lleva ya la masa!). Por encima un poco de polvitos de chocolate.
Todavía no he conseguido hacerlos muy regulares, pero por lo menos los he podido terminar de montar y han quedado ricos. Otro día hago otra prueba con algún relleno más tradicional tipo crema pastelera.
Y ya sí que sí, se terminaron las vacaciones...
¡Feliz vuelta al trabajo!
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