Mostrando entradas con la etiqueta Alemania. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Alemania. Mostrar todas las entradas

martes, 26 de febrero de 2013

Spätzle de remolacha al gorgonzola


La tradición de los Spätzle surgió en el sur de Alemania, en la región de Schwaben, durante el siglo XVIII. En el año 1725 resumió el consejo de medicina Spazen como "todo aquello que se prepara con harina". En aquella época la espelta era común en la región de Schwaben, cereal que crece en suelos pobres y fue esa harina la original utilizada por los alemanes para la elaboración de esta pasta.

Existen varios mecanismos para dar forma a esta pasta, entre los que destacan el Spätzlepresse, el Spätzlehobel y el Spätzlesieb, que es el que utilizo yo. Para los más atrevidos, la manera original de prepararlos era cortando pequeños pedacitos de pasta sobre una tabla de madera e introducirlos directamente sobre la olla.

Los Spätzle me gustan de siempre, pero desde que tengo el Spätzlesieb he descubierto lo que es hacerlos en casa. Se tarda tan poco en hacerlos (en 15 minutos, de cero a estar sentados en la mesa) y da tanto lugar a la imaginación esta masa, que enganchan!!


Ingredientes (para 2 personas)
1 huevo batido
175 g de harina
125 g de agua
30 g de remolacha hervida
sal

Primero se tritura, o corta en dadines chiquitines, la remolacha.

En un recipiente, se bate un huevo mediano, se añade la harina, el agua, la remolacha y una pizca de sal y se remueve hasta que la masa quede homogénea.

Se pone la masa sobre un Spätzlesieb y se cuela la masa a través de los agujeros con ayuda de una espátula. Con una espumadera se irán retirando las piezas que ya estén cocinadas. Sabremos cuándo estarán listos los Spätzle para sacar de la cacerola, cuando éstos hayan salido a la superficie. Los iremos depositando sobre un colador.

Una vez tengamos todos los Spätzle fuera, los rehogamos con 50 g de queso gorgonzola y pimienta al gusto.

Hacer Spätzle es la manera más rápida de tomar pasta casera. Si os animáis, aquí tenéis un paso a paso.


¡Feliz semana!

lunes, 10 de diciembre de 2012

Vanillekipferl


El fin de año 2003/2004 lo pasé en casa de un amigo en St. Moritz. Recuerdo que su mamá estaba todo el día haciendo galletas navideñas y, desde entonces, todas las Navidades busco recetas de galletitas suizas para hacer aquéllas que tanto me gustaron.

Mis preferidas, sin duda, son las medias lunas de vainilla o Vanillekipferl. Todos los años las quiero hacer, pero las tengo tan idealizadas que no me decidía por ninguna receta. La semana pasada Liliana, del blog Albahaca y Canela, publicó una entrada con esta receta y, por fin, me he animado a hacerla.

Las Vanillekipferl son originarias de Austria pero son muy populares en otros países como Alemania, Hungría, la República Checa y Rumania y, por lo general, se producen y se consumen durante la temporada de Navidad pero, por supuesto, también puede servir en otras épocas del año. Por lo que he podido deducir de las recetas que he visto en Internet, la versión austriaca incorpora yemas de huevo, mientras que la suiza es una receta más parecida a las galletas de mantequilla pero con almendras.


Ingredientes
150 g de harina
100 g de mantequilla
35 g de azúcar glace
un tapón de aroma de vainilla
una pizca de sal
un chorrito de leche

Se mezclan todos los ingredientes hasta obtener una bola de masa manejable.

Coger pellizcos de la masa, hacer bolitas y convertirlas en gusanitos que se curvan y se ponen sobre la bandeja de horno.

Hornear durante 10 minutos a 200º. Apagar el horno y dejar dentro 5 minutos más.

Espolvorear con azúcar glace y servir frías.

¡Feliz Adviento!

miércoles, 23 de mayo de 2012

Bretzel

El nombre de este pan salado derivada del latín bracellus, 'brazo pequeño', debido a que su forma recuerda a dos brazos entrelazados.


Su origen parece estar relacionado con las festividades celtas que se realizaban al inicio de la primavera, cuando el sol transita por la constelación de Aries, el carnero, por lo que su característica forma representaría los cuernos de este animal zodiacal. Los romanos los llamaron panis tordus. Hacia el 610, los monjes benedictinos de Borgoña y Renania los adoptaron para entregarlos como premio a los niños que realizaban sus tareas escolares. Ellos explicaban que los Bretzel representaban los brazos de un niño realizando sus plegarias y los llamaron brachiola o pretiola. Su representación más antigua aparece en el Hortus Deliciarum, de Herrada de Landsberg, realizado en 1190, donde aparece la escena de un banquete en el que participan la reina Ester y su esposo el rey persa Jerjes I el Grande. Sobre la mesa, se observa un Brezel a la derecha del rey.


Ingredientes para la masa
* 250 g de harina
* 3,5 g de levadura de panadero seca
* 80 ml de agua
* 80 ml de leche
* 10 g de mantequilla en pomada
* 5 g de sal
* una punta de cuchara de miel

Ingredientes para la salmuera
* 1 l de agua
* 1 cucharada sopera de sal
* 100 g de bicarbonato de sodio

Se diluye la levadura en el agua a temperatura ambiente y se deja reposar entre 15 y 30 minutos, hasta que empiece a hacer burbujitas. En un cuenco se echa la harina y el resto de ingredientes y se amasan hasta que la masa no se pegue a las paredes del recipiente ni a las manos. Se deja reposar, en un ambiente cálido, una hora o hasta que doble su tamaño.


Se parte la masa 4 partes y se da forma a los panecillos. Se vuelve a dejar crecer unos 30 minutos. En este punto es cuando hay que hacer la salmuera, llevando a ebullición el agua con bicarbonato y sal, en una cacerola de acero cromado. Se retira la solución del fuego y se sumergen los panecillos en ella antes de ponerlos sobre la bandeja del horno. Para esto podemos ayudarnos de una espumadera de freír. Si se quiere, también se pueden decorar con sal gorda.

Los Bretzels se hornean durante 20 minutos en el horno precalentado a 200º y, al sacarlos, se rocían con leche para que la superficie quede brillante.


¡Feliz día!

domingo, 22 de abril de 2012

Hamburguesa verde de ternera ecológica

Ya los patricios romanos poseían su versión de la hamburguesa. La receta de la primera hamburguesa procede de la gastronomía de las tribus mongolas y turcas, que en el siglo XIV ya picaban en tiras la carne del ganado de baja calidad para hacerla más comestible. La receta de la carne picada llega a Alemania a través de los tártaros de origen ruso (Steak Tartar), que comen la carne cruda y condimentada con especias. Se tiene conocimiento de un plato similar más antiguo del Imperio romano, que consistía en un tipo de hamburguesa elaborado con carne de res picada con piñones, sal y vino pasado y servida en el interior de un pan.

La palabra proviene de la ciudad de Hamburgo, en Alemania, el puerto más grande de Europa en aquella época. Posteriormente fueron los inmigrantes alemanes de finales del siglo XIX quienes introdujeron en los Estados Unidos el plato llamado «filete estadounidense al estilo Hamburgo» (en Alemania existe todavía en Hamburgo lo que se denomina Frikadelle, que es parecido a nuestros filetes rusos).

La invención del bocadillo de hamburguesa en el siglo XIX es polémica, ya que diversos autores se atribuyen haber sido los primeros en haber puesto un filete de carne picada entre dos panecillos. La hamburguesa creció durante el siglo XX junto con la aparición del concepto fast food y durante ese siglo fue adquiriendo un simbolismo especial, forma parte de uno de los alimentos icono de la cocina estadounidense (junto con el pollo frito y la tarta de manzana). La primera cadena de restaurantes que puso en circulación la hamburguesa como un alimento de comida rápida es White Castle en los años 1920 (cuyo ideólogo fue Edgar Waldo "Billy" Ingram), y posteriormente en los años 1940s con McDonald's (asumida por el ejecutivo Ray Kroc), así como Burger King.


Hace unos días Paula (Mi enredadera) publicó una receta de muffins, que me parecieron muy buena idea para tomar como hamburguesa. He utilizado los mismos ingredientes, pero con diferente forma de cocción. El resultado: un pan de hamburguesa impresionante, con la costrita blandita y ligeramente dulce, como tiene que ser.

Ingredientes para el pan
* 10 g de mantequilla
* 1 cucharadita de azúcar
* 75 ml de leche
* nuez moscada
* 1 g de levadura seca de panadero
* 50 gs de espinacas frescas
* 115 g de harina de fuerza
* 1 pizca de sal
* semillas de sésamo y lino ecológicas

Ingredientes para el filete
* 250 g de ternera ecológica
* 1 diente de ajo picado
* media cebolleta
* 2 cucharadas de pan rallado
* 1 clara de huevo
* sal
* pimienta
* perejil
* harina


Para los panecillos, se mezclan todos los ingredientes y por último la sal. Yo he añadido después unos 25 ml de agua. La masa queda muy líquida y pegajosa. Me he enharinado bien las manos y he hecho dos bolitas. Por dentro, la masa estaba muy hidratada y por fuera era manejable por la harina. Se dejan reposar a temperatura ambiente una hora. Se pintan con agua y se espolvorean las semillas ecológicas. Se hornean a 200º durante 20 minutos. Antes de abrirlos hay que dejarlos enfriar hasta que se templen, unos 10 minutos.

No soy ninguna experta en carnes, porque nunca hago. Primero, se espolvorea con harina un plato. Se limpian los filetes de ternera de toda grasa y nervio que pudieran tener. Estos trozos, junto con el resto de ingredientes, se pican. Se da forma a dos filetitos y se cocinan en la sartén con un poco de aceite de oliva.

Para la hamburguesa se abren los panecillos y se rellenan con un filete, tomate en rodajas, cebolla y queso gruyere suizo.


¡Feliz domingo!

miércoles, 4 de enero de 2012

Galletas para celiacos

Hay recetas buenísimas a base de frutos secos, que no llevan harina y tampoco leche o mantequilla.



Mi receta preferida en este caso es la de congolais. Descubrí hace varios años estas galletitas en París y al volver del viaje experimenté hasta obtener una receta que me gustase. En Alemania y Holanda las llaman Kokosmakronen.

En un cuenco se mezclan 125 g de coco rallado, 75 g de azúcar, 2 huevos batidos y unas gotitas de esencia de vainilla (a mí me gusta añadir, además, una nuez de mantequilla en pomada, quedan riquísimas, claro que esto sólo si podemos poner lactosa). Cuando la masa quede homogénea, se deja reposar en la nevera 30 minutos. Para dar formas a las galletas, se ponen montoncitos de la masa encima de una bandeja de horno. En el horno están unos 15 minutos a 180º o hasta que se doren. Una vez frías se pueden recubrir de chocolate.



Otra receta que utilizo son las galletitas de almendra. En un cuenco se mezclan 125 g de almendra molida y 60 g de azúcar. Se añade la clara de un huevo subida al punto de nieve y se mezcla hasta obtener una masa homogénea. Esta vez he añadido, además, 2 cucharaditas rasas de canela en polvo, pero sin ella están también riquísimas. Se hace una bola con la masa y se deja reposar en la nevera 30 minutos. Para dar forma a las galletas ahora es algo más laborioso (es que menos laborioso que con las galletitas de coco no se puede). Se espolvorea la mesa con alguna harina sin gluten (por ejemplo, harina de arroz) y se extiende la masa con un rodillo. Se recortan las galletas con moldes o símplemente con un vaso y se vuelven a dejar reposar en la nevera. Se hornean unos 10 minutos a 200º y, cuando estén frías, se decoran al gusto, con chocolate o con glaseado de limón.


Los Reyes se han encontrado con las galletas de camino a Belén. Parece que a Melchor le atraen más las de almendra y a Gaspar y Baltasar las de coco. Lo tendré en cuenta para la noche de mañana.

¡Feliz merienda!

martes, 3 de enero de 2012

Lebkuchen

Compré una mezcla de especias para hacer Lebkuchen en Suiza y he ido retrasando el momento de ponerme a preparar la masa... ¡ya casi se me pasa la Navidad! Menos mal que aquí hasta el día 6 de enero no termina, y llego por los pelos :-S El preparado tiene canela, anís, cilantro, clavo y nuez moscada (¡de esto sólo puede salir algo riquísimo!).

La Lebkuchen es típica del centro de Europa. En Alemania, la más conocida es las de Nürnberg, que fué registradas oficialmente en 1927 por los panaderos alemanes y la receta de esta galleta está protegida por las leyes de alimentos alemanas. En Aquigristán (Aachen) se llama Printen y su receta tiene origen en Bélgica, que está a penas a 20 minutos de esta ciudad. Por cierto, Aachen es una ciudad como de cuento de Bella Durmiente, merece la pena visitarla. Su catedral es considerada la más antigua del norte de Europa y fue mandada construir por Carlomagno. En ella se coronaban los emperadores del Sacro Imperio Romano Germánico, que se consideraban sucesores de Karl der Große.


La receta que he seguido es sencilla. Lo único que la ha alargado un poco más ha sido que he escarchado yo misma la fruta, ¡¡pero ahora estoy súper contenta de haberlo hecho!!


Se baten 3 huevos con 200 g de azúcar hasta que la mezcla blanquee. Se añade la corteza de un limón, 250 g de miel (como siempre racaneo con el dulce y he puesto sólo 125 g), 40 g de Orangeat y 40 g de Zitroneat (yo he puesto sólo naranja), 80 g de chocolate rallado (lo he puesto negro, para los intolerantes a la lactosa), 60 g de avellanas molidas y 10 g de especias. Se remueve todo y se añade 500 g de harina y un paquete de levadura química. Para que las galletas queden mejor, la masa debe reposar en la nevera. Se reparte la masa en una placa de horno cubierta con papel y se hornea durante unos 25 minutos a 200º.


La Lebkuchen se puede recubrir con chocolate, se puede glasear, o no cubrir. Yo la he cubierto con glaseado de limón hecho con 10 g de clara de huevo, 30 g de azúcar glace y un chorrito de zumo de limón. ¡¡Está de muerte!!

Se deja secar el glaseado y se corta en trocitos o se les da forma de galleta.


¡Feliz día!

lunes, 2 de enero de 2012

Orangeat (naranja escarchada)

Llevo varios días con unas cáscaras de naranja en agua para hacer naranja escarchada. La verdad es que no me gusta mucho la fruta escarchada (¡siempre la quito del roscón!) pero quiero hacer unas Lebkuchen en condiciones.


Para hacer la naranja escarchada (en alemán se llama Orangeat, la traducción exacta no sé si sería naranja escarchada o existe algún término más adecuado) he seguido una receta alemana.
  1. Se pela la naranja quitando la parte blanca de la cáscara y quedándonos sólo con la parte exterior.
  2. Dejar la cáscara en agua durante unos días, cambiando el agua una o dos veces al día.
  3. Hervir las cáscaras de naranja, en dos litros de agua con una cucharadita de sal, hasta que queden blandas.
  4. Escurrir y pesar.
  5. Poner la misma cantidad, que tenemos de cascaras, de azúcar con muy poquito de agua y cocinar hasta obtener un sirope.
  6. Incorporar las cáscaras al sirope y seguir cocinando.
  7. Quitar las cáscaras y subir el fuego mientras se continúa haciendo el sirope.
  8. Volver a introducir las cáscaras de naranja y cocinarlas 5 minutos más.
  9. Retirar las cáscaras y cubrir con azúcar.
  10. Cortar en pedacitos o figuritas.

La receta es un rollo, ¡¡¡pero funciona!!!


¡Feliz tarde!