El nombre de este pan salado derivada del latín
bracellus, 'brazo pequeño', debido a que su forma recuerda a dos brazos entrelazados.
Su origen parece estar relacionado con las festividades celtas que se realizaban al inicio de la primavera, cuando el sol transita por la constelación de Aries, el carnero, por lo que su característica forma representaría los cuernos de este animal zodiacal. Los romanos los llamaron
panis tordus. Hacia el 610, los monjes benedictinos de Borgoña y Renania los adoptaron para entregarlos como premio a los niños que realizaban sus tareas escolares. Ellos explicaban que los
Bretzel representaban los brazos de un niño realizando sus plegarias y los llamaron
brachiola o
pretiola. Su representación más antigua aparece en el Hortus Deliciarum, de
Herrada de Landsberg, realizado en 1190, donde aparece la escena de un banquete en el que participan la reina Ester y su esposo el rey persa Jerjes I el Grande. Sobre la mesa, se observa un
Brezel a la derecha del rey.
Ingredientes para la masa
* 250 g de harina
* 3,5 g de levadura de panadero seca
* 80 ml de agua
* 80 ml de leche
* 10 g de mantequilla en pomada
* 5 g de sal
* una punta de cuchara de miel
Ingredientes para la salmuera
* 1 l de agua
* 1 cucharada sopera de sal
* 100 g de bicarbonato de sodio
Se diluye la levadura en el agua a temperatura ambiente y se deja reposar entre 15 y 30 minutos, hasta que empiece a hacer burbujitas. En un cuenco se echa la harina y el resto de ingredientes y se amasan hasta que la masa no se pegue a las paredes del recipiente ni a las manos. Se deja reposar, en un ambiente cálido, una hora o hasta que doble su tamaño.
Se parte la masa 4 partes y se da forma a los panecillos. Se vuelve a dejar crecer unos 30 minutos. En este punto es cuando hay que hacer la
salmuera, llevando a ebullición el agua con bicarbonato y sal, en una cacerola de acero cromado. Se retira la solución del fuego y se sumergen los panecillos en ella antes de ponerlos sobre la bandeja del horno. Para esto podemos ayudarnos de una espumadera de freír. Si se quiere, también se pueden decorar con sal gorda.
Los
Bretzels se hornean durante 20 minutos en el horno precalentado a 200º y, al sacarlos, se rocían con leche para que la superficie quede brillante.
¡Feliz día!